Abundan demasiadas interpretaciones sobre la decisión de ETA de romper el alto el fuego, la mayoría muy interesadas de la parte de la que proceden. Personalmente me parece una pérdida de tiempo darle tantas vueltas a las decisiones de una organización que toma la mayoría de sus decisiones de forma asamblearia y, en la cual, se vislumbran grandes divisiones.
Con el atentado, ETA condena a sus presos y envía a Batasuna a la ilegalidad, pero el responsable de esos destrozos es la organización terrorista en su conjunto, independientemente de quien haya sido su interlocutor con el Gobierno. El atentado y la ausencia de condena por parte de Batasuna complica aún más el futuro legal de la izquierda abertzale, que mantiene sus expectativas de concurrir a las municipales. La preocupación por el futuro de Batasuna se reflejaba en el rostro de Otegui el sábado y declaró ayer que el atentado no ha de romper la negociación por que es "más necesaria que nunca".
Las declaraciones de José Jon Imaz fueron de lo más inteligente que se dijo después del atentado, poniendo de manifiesto las contradicciones en los mensajes que ETA estuvo mandando en los meses anteriores. Mientras, el PP evidencio una vez más que su intención es hacer descarrilar el tren del proceso con todos los medios posibles, AVT incluida, intentado sacar rentabilidad electoral, lo que no ocurre en ningún país del mundo.
Con el terrorismo sólo se acabará mediante un proceso de paz negociado. Es lo que la historia nos demuestra y nos enseña. En esta legislatura va a ser difícil, pero no imposible. Zapatero hizo lo que debía, intentar conseguir la PAZ, lo que el Parlamento le mandó hacer y cambiar el curso de la historia. Los demócratas no podemos hacer otra cosa que dejar que se cuezan en sus propias contradicciones porque se ha demostrado hasta la saciedad que facilitar los criterios del diálogo solo fortalece a quienes tienen las armas porque tienen la capacidad de usarlas independientemente de lo que digan sus mensajeros.
Todavía quedan varias posibilidades de dar un paso más, hacia la meta de conseguir la Paz en el País Vasco, y yo me inclino a que todo este culebrón pueda terminar como el 27 de febrero de 1981 cuando ETA p-m -una de las dos ETAs que llega a la democracia desde la única ETA nacida en el franquismo-, anuncia una tregua como paso previo a su definitiva disolución, como primer movimiento en el camino sin retorno del abandono definitivo de la lucha armada. Como cualquier proceso de éstos no fue lineal ni sencillo. En noviembre, casi ocho meses después de declarado el alto el fuego, se vislumbraba el peligro de que el grupo reanudará la actividad terrorista. Existían rumores de que la tregua se rompería, pues algunos sectores estaban haciendo un balance negativo de lo conseguido hasta ese momento, al final la cordura se impuso y ETA p-m abandonó las armas.