
He leído en la prensa que el sector público rebasa los 600.000 empleados, lo que no se veía desde el año 2001. Y esta noticia, publicada en un diario digital, era fruto de diversos comentarios de lectores acusando a los funcionarios de parásitos que no trabajan y un sinfín de insultos.... Los chistes de Forges ridiculizando a los funcionarios, también ayudaron mucho.
Como responsable sindical del sector de administración general del estado (AGE) de la UGT Canarias me preocupa la mala imagen de los funcionarios y que exista la sensación de que no sirven para nada.
El funcionario y empleado público es aquel trabajador que desempeña funciones en un organismo del Estado y que puede representar a cualquier poder público. Son vitales para el correcto funcionamiento del Estado. Conozco a excelentes trabajadores dentro de la función pública. Los numerosos casos de corrupción política que ha asolado nuestro país han hecho que algunos salpique a funcionarios. En todo colectivo profesional hay toda clase personas, pero siempre tendemos a generalizar y luego “pagan justos por pecadores”.
Recientemente he participado como moderador en unas jornadas de la UGT sobre funcionarios de Administración General del Estado. En el transcurso de las cuales, además, de escuchar unas interesantes ponencias, tuve ocasión de debatir con los invitados sobre algunas cuestiones que me preocupan. Al final de una jornada, tomándonos un café, le plantee a una alta dirigente sindical, secretaria federal de FSP-UGT y negociadora del EBEP, una cuestión que nos planteamos muchas veces, ¿hay que defender a los trabajadores siempre frente al empresario? que hacemos si un trabajador nos pide que defendamos un derecho que no tiene, que hacemos. Ella sin parpadear me dijo “nunca lo defiendas”, intenta informarle y explicarle la situación.
Comento esto porque he tenido numerosos debates sobre el tema, muchos sindicalistas piensan que somos “como los abogados”, que hay que defender al trabajador aunque no tenga razón. Mientras que los cuadros sindicales no tengan claro estos conceptos no habremos logrado consolidar uno de los objetivos básicos: la cohesión laboral
Uno de los retos mas importante para Administración y sindicatos es la de crear una carrera profesional, que motive a los empleados públicos y funcionarios. Creo que algunos de los criterios que deberían contar para esa carrera profesional podrían ser la participación en proyectos de investigación y de docencia; la antigüedad en la prestación de servicios; la formación; la trayectoria; la participación en grupos de trabajo creados dentro del organismo; o la participación en proyectos de mejora impulsados por la propia Administración.
El funcionario y empleado público es aquel trabajador que desempeña funciones en un organismo del Estado y que puede representar a cualquier poder público. Son vitales para el correcto funcionamiento del Estado. Conozco a excelentes trabajadores dentro de la función pública. Los numerosos casos de corrupción política que ha asolado nuestro país han hecho que algunos salpique a funcionarios. En todo colectivo profesional hay toda clase personas, pero siempre tendemos a generalizar y luego “pagan justos por pecadores”.
Recientemente he participado como moderador en unas jornadas de la UGT sobre funcionarios de Administración General del Estado. En el transcurso de las cuales, además, de escuchar unas interesantes ponencias, tuve ocasión de debatir con los invitados sobre algunas cuestiones que me preocupan. Al final de una jornada, tomándonos un café, le plantee a una alta dirigente sindical, secretaria federal de FSP-UGT y negociadora del EBEP, una cuestión que nos planteamos muchas veces, ¿hay que defender a los trabajadores siempre frente al empresario? que hacemos si un trabajador nos pide que defendamos un derecho que no tiene, que hacemos. Ella sin parpadear me dijo “nunca lo defiendas”, intenta informarle y explicarle la situación.
Comento esto porque he tenido numerosos debates sobre el tema, muchos sindicalistas piensan que somos “como los abogados”, que hay que defender al trabajador aunque no tenga razón. Mientras que los cuadros sindicales no tengan claro estos conceptos no habremos logrado consolidar uno de los objetivos básicos: la cohesión laboral
Uno de los retos mas importante para Administración y sindicatos es la de crear una carrera profesional, que motive a los empleados públicos y funcionarios. Creo que algunos de los criterios que deberían contar para esa carrera profesional podrían ser la participación en proyectos de investigación y de docencia; la antigüedad en la prestación de servicios; la formación; la trayectoria; la participación en grupos de trabajo creados dentro del organismo; o la participación en proyectos de mejora impulsados por la propia Administración.