
Los aeropuertos españoles han recuperado la normalidad tras una serie circunstancias motivadas por percances de diversa índole: “huelga de celo” de pilotos de Iberia, “huelga encubierta” de controladores y una tormenta de nieve. Pero lo que más me ha indignado ha sido la huelga sorpresa que mantuvieron el sábado parte de los controladores aéreos.
El paro, que provocó la cancelación de más de 60 vuelos y retrasos generalizados, ha sido suspendido al menos hasta que, a finales de esta semana, AENA y el principal sindicato de controladores (USCA) retomen los contactos. El caos aeroportuario provocado por la inasistencia al trabajo de la mitad de los 300 controladores de Torrejón se fue organizando a partir de la tarde y la noche del sábado pasado.
Considero que el USCA esta ejerciendo un sindicalismo elitista y egoísta que esta poniendo en peligro muchas empresas del sector aéreo y ocasionando grandes molestias a los pasajeros.
El sindicato de los controladores aéreos es un sindicato profesional que actualmente representa a la mayoría de los controladores aéreos y que, además, pretende tener una gran influencia dentro de AENA, la empresa que gestiona los aeropuertos nacionales. Estos señores con unos sueldos muy por encima de los 3.000 euros, se llevan un gran porcentaje del presupuesto de la masa salarial de AENA. Dicen que la labor del controlador aéreo exige una alta especialización y conlleva una altísima responsabilidad pero hacen mezquino cálculo político para desviar lo que es de su exclusiva responsabilidad a otros. Es un sindicato sin señas de identidad, doctrinales o históricas, caracterizado por un egoísmo descontrolado.
La huelga es un derecho, pero ejercerlo conlleva una responsabilidad. Y me parece una insolidaridad descomunal que estos señores, para alcanzar un estatus social y económico muy por encima de la media, hagan uso de las armas que la clase trabajadora ha conseguido tras años de lucha social y, además, en un momento de crisis económica en la que numerosas personas están en paro o tienen dificultades para llegar a fin de mes
El paro, que provocó la cancelación de más de 60 vuelos y retrasos generalizados, ha sido suspendido al menos hasta que, a finales de esta semana, AENA y el principal sindicato de controladores (USCA) retomen los contactos. El caos aeroportuario provocado por la inasistencia al trabajo de la mitad de los 300 controladores de Torrejón se fue organizando a partir de la tarde y la noche del sábado pasado.
Considero que el USCA esta ejerciendo un sindicalismo elitista y egoísta que esta poniendo en peligro muchas empresas del sector aéreo y ocasionando grandes molestias a los pasajeros.
El sindicato de los controladores aéreos es un sindicato profesional que actualmente representa a la mayoría de los controladores aéreos y que, además, pretende tener una gran influencia dentro de AENA, la empresa que gestiona los aeropuertos nacionales. Estos señores con unos sueldos muy por encima de los 3.000 euros, se llevan un gran porcentaje del presupuesto de la masa salarial de AENA. Dicen que la labor del controlador aéreo exige una alta especialización y conlleva una altísima responsabilidad pero hacen mezquino cálculo político para desviar lo que es de su exclusiva responsabilidad a otros. Es un sindicato sin señas de identidad, doctrinales o históricas, caracterizado por un egoísmo descontrolado.
La huelga es un derecho, pero ejercerlo conlleva una responsabilidad. Y me parece una insolidaridad descomunal que estos señores, para alcanzar un estatus social y económico muy por encima de la media, hagan uso de las armas que la clase trabajadora ha conseguido tras años de lucha social y, además, en un momento de crisis económica en la que numerosas personas están en paro o tienen dificultades para llegar a fin de mes