Sobre la ultima campaña de las elecciones europeas hay que destacar la dificultad que hubo para trasmitir los mensajes de campaña o, más bien, hacer que los mensajes lleguen a los ciudadanos. Parece que las elecciones europeas se votan en clave interna. Correspondería hablar de Europa, de lo que va a pasar en Europa, pero parece que no fue así, el PP se empañaba una vez y otra en sacar los temas domésticos, para motivar a su electorado.Los socialistas hemos intentado dejar patentes las dos “visiones” que hay en la actualidad del “Mundo” y de “Europa”. Un mundo que prefiere resignación; entendimientos frente guerras preventivas; un nuevo reparto frente a la codicia de unos pocos; derechos civiles a sembrar miedo; luchar contra el cambio climático a negarlo; sanidad para todos frente a sanidad para unos pocos; protección social frente a capitalismo salvaje.
Tampoco nos es fácil explicar la dificultad que tiene adoptar medidas económicas como la austeridad en el gasto público y control de la economía, todo ello equilibrado con una protección social que evite que la clase trabajadora pague las consecuencias de la crisis.
Por otro lado, el PP intenta, una y otra vez, aumentar su apoyo electoral promoviendo mensajes nacionalistas anti-inmigrantes que movilizan a sectores de la clase humilde y que se sienten amenazados por el paro y por el dificil acceso a los servicios públicos, tanto en educación como sanidad. El PP incurre, en realidad, en planteamientos políticos que no son otra cosa que “proyectos nacional católicos” .
La paradoja de todo esto es que la crisis económica es producto de las políticas neoliberales que propugnan los partidos conservadores, que han sido los más beneficiados electoralmente. Es más, otros partidos gobernantes o en la oposición, de sensibilidades conservadoras y liberales, tampoco han respondido a la crisis con la intensidad que se requiere y, sin embargo, no han sido tan penalizados como lo han sido los partidos socialdemócratas en toda Europa.