miércoles, 7 de octubre de 2009

El 7 de octubre, por el trabajo decente


El próximo 7 de octubre se celebra en todo el mundo una Jornada Mundial por el Trabajo Decente. En Canarias los trabajadores nos vamos ha manifestar en Sta. Cruz de Tenerife el próximo miércoles.


Esta es una acción reivindicativa convocada a nivel mundial por la Confederación Sindical Internacional (CSI) y otras redes de organizaciones no gubernamentales. La crisis económica mundial, provocada por la irresponsabilidad y avaricia de los gestores del sistema financiero internacional, sobretodo en EEUU, así como la falta de regulación y control de un sistema político neoliberal que estuvo tan en boga a principios de siglo amparada por los políticos de la derecha, han llevado a la destrucción de millones de empleos y la consiguiente pobreza millones de personas.


Cualquier persona, de cualquier país del mundo, debe poder llevar una vida digna y tener cubiertas sus necesidades básicas. Sin embargo, gran parte de los trabajadores/as no tienen protección social, su salario no llega a un euro diario y trabajan en condiciones lamentables. Para los trabajadores/as la calidad de un empleo tiene diversos significados. Puede estar relacionada con el salario, con los derechos, con distintas formas de trabajo y en diferentes condiciones, además de incluir el sentimiento de valor y satisfacción.


Aunque es una convocatoria internacional, destinada, principalmente, a luchar contra la explotación en el trabajo de los noños y las mujeres, me gustaria comentar que aqui en Telde los trabajadores del servicio de pasarelas telescópicas y servicios asociados del aeropuerto de Gran Canaria han iniciado el lunes una huelga de hambre después de que AENA no obligara a la nueva empresa ganadora del concurso de adjudicación a subrogar a dichos trabajadores.


Cuando unos trabajadores inician una huelga de hambre poniendo en riesgo su salud, es un acto de desesperación para llamar la atención por la injusticia de la que son objeto. Existen en el mudo laboral unas prácticas de subcontratación continua de trabajadores, a los que se les va dejando sin calidad de empleo. Evitar estas prácticas sería, básicamente, lo que significa luchar por un trabajo decente.