
La semana pasada nos visitó en Telde la senadora y ex ministra de Asuntos Sociales Matilde Fernández, dando a todos los que tuvimos la suerte de escucharla, una lección magistral de sabiduría democrática e inteligencia personal.
Comenzó su interesante charla contando una anécdota que le ocurrió en los años 70 con el Primer Ministro de Suecia Olof Palme, en la que éste explicaba a unos noveles políticos hispanos lo que significaba “profundizar en la democracia” como signo de la izquierda, que no es otra cosa que repartir poder, repartir responsabilidades entre todos los agentes políticos, sindicales, culturales , sociales..., para poder avanzar en la sociedad.
Y España necesita seguir profundizando en la democracia, y más en estos tiempos de crisis cuando es compromiso de todos el arrimar el hombro y compartir y repartir responsabilidades.
La primera legislatura de Zapatero fue un claro ejemplo de esta profundización en la democracia. La lucha por la libertades cívicas y personales, la igualdad de género, la extensión de Derechos a inmigrantes, emigrantes, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el fortalecimiento de la autonomía individual, la diversidad cultural, la paz, el medio ambiente, configuran un universo de valores que han reforzado el valor de nuestra democracia y su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos. De hecho, a este respecto nos comentaba la compañera Matilde la necesidad de estar en constante revisión de nuestras leyes a la vista de que, en diez años, hoy en día una ley se puede quedar.
Ahora seguimos por la senda marcada con la remodelación de la ley del aborto que dejará de estar penalizado y se configurará como un derecho y con las futuras leyes de libertad religiosa, que profundiza en el laicismo, y la de economía sostenible que va a potenciar e incrementar la apuesta y la inversión por las energías renovables.
La izquierda sólo puede ganar si hay un clima en el que las ideas jueguen un papel importante en debate de la ciudadanía y no otros temas que se empeñan algunos como la trama del 11-M, la corrupción de las instituciones o cómo visten las hijas de nuestro presidente.