
El paro sigue subiendo y esto obliga al gobierno a movilizar más recursos para proteger a los desempleados y seguir esforzándose en políticas de activación económica, para crear nuevos puesto de trabajo. El paro es, sin duda, el mayor drama de la crisis económica. El derecho a trabajar debe de ser el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida por medio de un trabajo libremente escogido o aceptado. Y cada vez hay más personas que se ven impotentes ante la imposibilidad de dar un sustento a su familia, lo que lo hace más dramático.
Ante esto, existe una tendencia generalizada de los ciudadanos, en esta situación, a proyectar su frustración en el gobierno central y a considerarlo el único responsable, lo que resulta paradójico, ya que es precisamente ahora cuando menos poder tiene nuestro gobierno central a este respecto, pues las competencias en materia de empleo se han cedido en estos últimos años a las comunidades autónomas, por un lado, y a Europa, por otro.
Da la impresión de que los distintos gobiernos de las comunidades autónomas no tienen ninguna responsabilidad en la situación de la economía en sus respectivos territorios. Y, por otro lado, en Europa no se decide nada sobre política económica, a pesar que es el BCE el que fija los tipos de cambio de nuestra moneda.
Y además, de todo ello, quizás hay algo de responsabilidad en algunos empresarios, ya que la mejora de nuestra productividad puede depender también de que decidan invertir sus beneficios en formación a sus trabajadores y tecnología de vanguardia, para hacer sus productos más competitivos y mejorar las exportaciones.
Y también podría haber algo de responsabilidad en las multinacionales con las deslocalizaciones productivas y las primas y sueldos “estratosféricos” a sus ejecutivos. Y en los gobiernos de las comunidades autónomas, con su ineficacia en la gestión de las competencias transferidas, su excesiva burocracia y despilfarro. Y, como no, en los bancos, tal vez los máximos responsables de esta crisis, en que le den liquidez a la economía con las concesiones de créditos a las pymes y autónomos.
Tal vez seria más justo decir que la situación económica de un país depende de mucho más que del gobierno central.
Con este panorama ¿alguien sigue pensando que Rajoy sí tendría soluciones? Permítanme que lo dude.