La noticia: Uno de cada cinco españoles es ateo o no creyente. La España atea y no creyente sigue ganando devotos a la católica. El número de ciudadanos que declara su desapego a la religión ha vuelto a aumentar en 2010, hasta alcanzar el 20,3% de la población. Hace tres años, representaba el 16,5%. Estos datos forman parte del Publiscopio anual sobre creencias, un estudio que se realiza desde 2007 con idénticas preguntas a un colectivo representativo de la población. Desde su primera edición, el descenso de la devoción religiosa en España ha sido constante.Pero creo que no es lo mismo la identificación personal con el catolicismo, que en muchos casos, es cultural, que tener creencias católicas. Pero si hay gente que se declara católica y no cree en la resurrección de Jesucristo, directamente, por definición, dogma y práctica, no debería ser llamada cristiana. Y sin embargo así es. Si fuéramos estrictos, habría que considerar a esta porcentaje de la población de "católicos culturales" o siendo indulgentes, "católicos heterodoxos", mayoritario en las encuestas, como un grupo aparte. Entonces estaría claro que los católicos reales son a nivel estadístico una minoría.
Por otro lado, la laicidad nace de una filosofía de vida que tiene que ver con una determinada actitud vital frente a la sociedad y frente al mundo en general. El conocimiento, el raciocinio, niega cualquier religión de las que nos quieren imponer, sea mayoritaria, minoritaria o del Vaticano, la mayor multinacional de este mundo, la más corrupta, la más manipuladora, la que más asesinatos ha cometido, eso sí, en nombre de Dios. Sólo una fe irracional lleva a creer en las historias religiosas de las distintas iglesias, fe que en la mayoría de los casos tiene mucho que ver con el miedo a la muerte, con el miedo a desaparecer.