domingo, 19 de diciembre de 2010

Los políticos, bajo mínimos

Cada vez son más los ciudadanos que señalan a los políticos como uno de los principales problemas de España. Ya sea por una creciente sensación de impotencia para cambiar las cosas, o por la incapacidad de explicar lo que está pasando, estos ocupan la tercera posición en la clasificación del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), por detrás del paro y los problemas de índole económica.

Si en abril de 2009 el 8,8% de los consultados mostró su preocupación por la clase política, la cifra alcanzó el 18,2% en noviembre de 2010. Además, en julio de este año, los políticos cosecharon el peor resultado de los últimos 25 años: eran percibidos como un problema para el 21,7% de los encuestados.

Quizás sea esta una noticia que habremos leído varias veces a lo largo del año. La ciudadanía quiere menos palabras, réplicas y contrarréplicas entre políticos y que le resuelvan los verdaderos problemas, que no son pocos. De todos modos, este tipo de encuestas no sé si reflejan la verdadera opinión popular o están demasiado dirigidas.

La gente que se dedica a la política tiene que cobrar sus sueldos, que la mayoría de las veces son menores, en igualdad de gestiones y responsabilidades que cualquier gerente de empresa privada etc. Claro, es que algunos abusan de sus reusabilidades y han robado, dirán algunos, eso, por desgracia, está en la condición humana y, más cuando la gente tiene escasos principios de solidaridad y de reparto del bienestar y de la riqueza de un país entre sus ciudadanos. La gente de derechas a repartir le suelen llamar despilfarro.

Aunque no debemos de autoengañarnos. Los políticos, en general, no son más que el reflejo de sus conciudadanos, en general también, que es de esa ciudadanía de donde surgen. Pero la verdad, estas cosas me preocupan.