La reforma aprobada por el PP supone cargarse las relaciones laborales, dando al empresario un poder absoluto en relación con los trabajadores, situando en un plano de total subordinación al trabajador frente al empresario.
Y este es el Gobierno que siempre iba a decir la verdad, el Gobierno que ahora se muestra como el Gobierno de la mentira.
Y ahora Bruselas cree que España infló cifras de déficit en 2011 para poder cumplir con los objetivos del 2012.
Hay que denunciar la enésima mentira de Rajoy, ya que antes de llegar a la Moncloa prometió no abaratar el despido, se acuerdan de de esta frase “Nosotros no estamos a favor de abaratar el despido si no de incentivar la contratación”, sí, fue dicha y repetida por el Sr. Rajoy hasta la saciedad en la campaña electoral. Como también repitió Rubalcaba hasta la saciedad que el Partido Popular se iba a cargar el estado del bienestar y casi nadie lo creyó.
Con el decretazo del viernes y con los ataques a la sanidad y a la educación pública que ejecutan sus presidentes autonómicos, Rajoy está laminando la parte “social” de la definición constitucional, la parte en la que los ciudadanos de un país se manifiestan solidarios con sus congéneres.
Esta reforma laboral solo degradará las condiciones de trabajo y convertirá a la población española en más pobre y desigual.
El modelo de proyecto del PSOE aprobado en el 38 congreso federal está en las antípodas de las políticas que están practicando el PP y, por su lado, Rubalcaba sabe muy bien lo que tiene que hacer, oposición útil, sin demagogia.